El arte de calle

Un artista recorre un amargo camino para que otros conozcan de su talento. Ser un artista nuevo, representa aplicar muchas estrategias para poder vender sus piezas, que se hagan conocidas y que la personas tengan el deseo de seguir conociendo mas de sus creaciones. Pero en algunos casos, no hace falta la publicidad, cuando el talento es muy grande. Tropezarse con artistas en una plaza, un boulevard o en una feria, puede darme la sensación de que estos seres están tocados por la mano de Dios.

En este caso, me estoy refiriendo directamente a la pintura; ver como de unos cuantos trazos se genera los mas lindos paisajes, miras la cara de quien lo realiza y tratar de pensar que es lo que esta imaginando, una simple línea es para el artista el eje de toda la obra, para mí significa adivinar y hasta subestimar lo que hace, para que luego me quede abismado con lo que resulta. Recuerdo como empezó todo, para llegar a la conclusión que estas personas no ven el mundo de la misma forma que otros.

No hay que ser un ducho en la vida para saber que estas personas no tienen grandes estudios de artes, pero en cambio queda en absoluta claridad que saben lo que hacen en cada centímetro de la pieza por habilidad talentosa del artista. Se ha creado una imagen para mi, que un artista puede pasar muchos tiempo para crear algo, que hasta la frustración lo puede invadir si no logra la inspiración creativa, pero son solo segundos los que les toma a los artistas de calle para improvisar su talento.

El valor que esta gente tiene lo lleva por dentro, en su mente y en su espíritu, no hay nada que colocar bajo llave como cuando algún cerrajero http://cerrajerosripollet.org.es/ resguarda las joyas de material brillante lejos del ladrón, en este caso, el brillo sale de las manos del artista, que sobre un asiento sencillo e improvisado se posa para buscar la inspiración de manera inmediata. No hace falta museos, ni guardias, ni candados ni cerrajeros para que alguien robe lo que no es suyo. El talento, o la magia creativa nadie la hurta es lo más seguro que alguien posee.

Es para un artista gritar en la calle, su talento que desgastarse buscando galerías de arte que acepten la calidad de su obra, que sin haber vendido aun su primera pieza, ya se han calculado las comisiones, ir a tiendas o centros de cultura para poder entrar en una lista de espera para exponer obras de otros nuevos artistas. Al final si se corre con suerte, pueden ser apreciadas por quien come un exclusivo restaurante, un ostentoso hotel o un lugar de conferencias porque a su diseñador le encanto lo que trae su talento.

Es un camino duro que recorrer para visualizarte y hacer realidad tu propia exhibición. Solo con la convicción de que eres único en lo que haces no te hará desistir de lograr que otros te conozcan, pero no es imposible de llegar.